Sobre la ley del aborto del ministro Ruiz-Gallardón

Ruíz-Gallardón disfrazado de rey Baltasar

A la vista de los papeles, y de los relatos, sobre la nueva legislación del aborto en España, en mi opinión se está manipulando nuestra expresión política, la afirmada por una variedad de personas con diversidad funcional con distintas visiones y credos posicionadas ante de la ley de 2010 reguladora del aborto, en contra de la desigualdad que significan los distintos plazos fijados para abortar, el de aborto libre de14 semanas y el reservado a fetos no estándar de 22 semanas, y la pedagogía minusvalidista que desde tal planteamiento se trasladaba a la sociedad. Algo que en aquel momento se había manifestado desde voces de la discapacidad sindicada y desde el propio Foro de Vida Independiente. Muchos lo vimos así entonces.

Ahora, con la ley del ministro Ruiz-Gallardón, advierto un uso doblado que muy poco tiene que ver con aquellas demandas de igualdad de trato y dignificación de las vidas de las personas diferentes, y también reparo en el mal modo en que esgrime el informe de la ONU de 2011 como pretexto y motivación para una ley que se mete en una arena donde ni nosotros, los activistas de derechos humanos del foro, ni ningún otro grupo de discapacitados o diversos se había metido: la subordinación de las mujeres a un modelo que se encarniza con aquellas que decidan abortar.

Y es la crueldad burocrático-legal de los procedimientos torturantes y la estigmatización que comportaría a las mujeres que aborten en España la me hace sentir muy igualado con las destinatarias, por el común denominador del hurto de la autonomía y la independencia personal, y porque las lleva a un orden de sumisión y disciudadanía del que algunas personas tratamos de defendernos desde una posición hartamente dificultosa y desconsiderada incluso con los derechos que la ley nos reconoce.

Pero además, me preocupa mucho que los argumentos favorecedores de la nueva ley propuesta se basen en una falsificación de lo que la ONU dice a España, que sí recomienda evitar la discriminación y que los plazos para abortar un feto estándar y uno no estándar deben ser iguales. Está muy claro, es una recomendación bien sencilla de cumplir: o bien eliminando el supuesto para fetos no estándar, o bien igualando los plazos de todos los supuestos a las 22 semanas ya fijado para los no estándar. Para tan escueta y clara recomendación no se precisa tanto texto como pretende el ministro, cumplir con la Convención de la ONU tan sólo requeriría unas pocas líneas.

Aunque si se quiere justificar en el esgrimido informe de la ONU, no es justo dar la espalda a otras recomendaciones de las que se ocupa, como por ejemplo las que indican a España que destine recursos suficientes para garantizar los servicios de asistencia a personas dependientes y que los amplíe para dotar de asistentes personales a todas las personas con discapacidad. Eso dice, y no que recorten lo todavía poco hecho.

Y a la vista del apelado informe del 19 de octubre de 2011 y, porqué no, del de 18 de mayo de 2012, podemos distinguir claramente que aquí acontece todo lo contrario a aquello que la ONU recomienda y que también nosotros demandamos al incoherente estado del ministro Ruiz-Gallardón, quien narrándonos un estado sometido a dieta ultraliberal de adelgazamiento, imaginariamente no entrometido en los asuntos de los ciudadanos, a la vez se quiere “meter dentro de la piel” de las mujeres, y está determinando a cumplir a lo Frank Sinatra, con los no nacidos por una vía intempestiva y tortuosa, sin tener la debida y recomendada consideración con los derechos humanos de los ya nacidos que no quieren vivir discriminados y excluidos y además abogan por la dignidad de todas las personas, independientemente del ministro que gobierne en este estado del sálvese quien pueda, sea gordo, flaco o la simple silueta.

Así que, por la parte que nos toca a los no estándar, deberíamos poner en cuestión todo el zafarrancho de excusas políticas que apelan a nuestras voces y a la aplicación de la Convención para promover una ley del aborto que traerá más estigma y opresión. Porque incluso a la luz de un mechero, esos falaces pretextos son otra adulteración más de nuestras demandas, una burda e insolente manipulación de nuestra personalidad colectiva, que desatiende la defensa de los derechos humanos de la gente no estándar, y de la generalidad de las mujeres, estoy convencido, obedeciendo a otras motivaciones que seguramente tendrán el tristísimo mérito de promover más personas de menor valor y construir más disciudadanía. Por muchas que sean las bondades contadas a su “My way”, con la nueva ley propuesta nuestra posición en el mundo no parece estar defendida, sino más comprometida, y nuestros derechos se deslizarían todavía más abajo que en 2010.

Autor: José Antonio Nóvoa

José Antonio Nóvoa